La Guajira
se encuentra plagada de unos virus que le han hecho tanto daño y que continúan
en alza.
La
corrupción nos ha hecho mucho daño, las oportunidades se han vuelto efímeras
por causa de ella y el otro factor de gravedad es la codicia política que ha
llegado hasta extremos inimaginables lo que ha originado el rechazo y la falta
de confianza y de credibilidad por parte de la prensa nacional y del mismo
gobierno central.
Aquí lo
lícito es ilícito y lo ilegal es legal.
Hoy día
nuestro departamento se encuentra en los primeros lugares en analfabetismo y la
desnutrición.
Nuestros
indígenas wayuu dispersos en todo el departamento, especialmente en la zona
desértica, no cuentan con lo fundamental para poder subsistir.
Los
hospitales les quedan a una distancia que cuando llegan a ellos en busca de
atención ya es muy tarde, debido a la precariedad de las vías de acceso y el
poco recurso de transporte con que cuentan.
Las cifras
son alarmantes, se habla de más de 2500 niños muertos por desnutrición, según
el director de planeación departamental Cesar Arismendi Morales, la falta de
alimentación por los temas que a diario son noticia (sequía, abandono estatal,
control por parte del gobierno venezolano de los mercados que los indígenas
traían del vecino país, entre otros, son algunas de las causas de este flagelo
que hoy viven los Wayuu en el departamento de La Guajira.
A través de
varias fundaciones, empresas privadas, artistas, algunas entidades estatales de
los gobiernos de Colombia y Venezuela y gente del común, se han dado a la tarea
de ayudar para tratar de resolver los problemas que hoy nos aquejan.
El
analfabetismo es alarmante, pese a que se realizan muchas campañas de
alfabetización, por motivos culturales son pocos los que acceden a estos programas,
dejando pasar oportunidades para tener conocimientos básicos en cuanto a
lectura y al manejo de las ayudas alimentarias que las ong's y entidades,
vienen brindándoles.














